lunes, 2 de junio de 2008

Una de incautos.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, me dispongo a repetir una entrada en más de un blog.
Acabo de publicarla en Sobrevivir, pero como se que algunos de quienes me leeis aquí no soleis pasaros por allí y me interesa que se sepa, la copio y pego aquí.

Hace mas o menos 20 años, cuando todavia los ordenadores personales, internet y los teléfonos móviles no estaban al alcance de todos, todo el mundo tenía una agenda personal donde anotaba la dirección y el teléfono de sus amigos, familiares, conocidos y de todo aquel que por un motivo u otro fuera de su interés.
En estas agendas, además de los datos mencionados, anotábamos cosas importantes, como el número de la matrícula de nuestro coche, el de la seguridad social o cualquier otro dato que consideráramos importante.
Dichas agendas, además, podían contener anotaciones de visitas a médicos, o de trabajo, si, amén de la telefónica, la agenda disponía de dietario.

Hoy en día, quien más quien menos, disponemos de agendas electrónicas y de libretas de direcciones virtuales en el ordenador.
La mayoría de gestores de correo nos permiten, además de las direcciones de nuestros contactos, guardar el correo que recibimos, ya sea importante o no.
Así, podemos tener archivado todo aquello que nos envían, ya sea una presentación simpática, ya sea una carta de negocios, o, incluso, la clave de registro de alguna web, a la que hemos accedido para obtener algo, que en el correo de confirmación nos ha adjuntado nuestro nick y nuestra contraseña. Y que levante la mano quien no guarde algo semejante en su correo, ya sea hotmail, gmail, o pepitomail.

Hace más o menos 20 años, cuando todavía los ordenadores personales, internet y los teléfonos móviles no estaban al alcance de todos y cuando, quien más quien menos, todos disponíamos de nuestra agenda personal, hubiésemos enviado a tomar viento, (por decirlo finamente), a quien nos hubiese propuesto que nos iba a guardar nuestra agenda y a mantenerla al dia, añadiendo los cambios necesarios cada vez que alguno de nuestros contactos realizara alguno, a no ser que se tratase de una secretaria personal, o de alguien muy allegado.

Hoy en día proliferan en internet páginas que nos ofrecen hacer ésto mismo y aceptamos tan ricamente, a que alguien a quien no conocemos pueda acceder a nuestros datos, e incluso a los datos de nuestros contactos.

¿Nos hemos vuelto locos o somos muy incautos?


Post data:
Borraré de mi lista de direcciones, por muy virtual que sea, a quien se le ocurra incluir alguna de las mías en algún sitio de estos.
No me da la real gana de que nadie fisgue en mi correo.

5 comentarios:

Selma dijo...

Bon día Eulalia,
Estoy de acuerdo contigo, no sabemos hasta que punto somos vulnerables en la red,da la impresión que estamos bajo la mirada de un "Big Brother" del cual ignoramos todo, en cambio de nosotros conoce hasta el mínimo detalle, tiemblo sólo con pensarlo...

Petonets Eulalia.

Eulalia dijo...

Ja ho pots ben dir, Selma.
I ara ja només faltava aixo, que algí vingui a ficar el nas al correu.
¡Fins aqui podien arrivar!
Una abraçada i mols petons.

Marian dijo...

Es verdad que en la red, no sabemos cuantos ojos nos ven.
¡Por cierto! tu que eres una experta internauta, ¿no sabes como se puede detectar si alguien vigila nuentro Pc?
Un abrazo.

Eulalia dijo...

Marian:
Lo cierto es que ni soy tan experta como piensas, ni se como saberlo, aunque si quieres evitarte sorpresas desagradables instala un buen antispyware.
Si tu antivirus no ofrece esta opción, puedes instalar Ad-aware.
Es un programa gratuito que funciona muy bien.
En el directorio de tutoriales encontrarás el enlace al tutorial, en la lista dedicada al pc.

Un abrazo.

Marian dijo...

Gracias Eulalia, eres encantandora.
Un beso.